UNA TRAVESÍA CREATIVA

Héctor Rosales

Tenías razón, llegó a casa el mejor maestro.

Me desvivo y me revivo en su
curiosidad, sus sonrisas y silencios, en su dormir tranquilo con esa paz
auténtica del inocente.

Me hace sentir tan feliz que quisiera compartir este
sentimiento y curar la vida.

Vuelvo los ojos al mundo y comprendo lo que
siente una gota de agua en el océano: inmensidad, soledad, enormidad.

Y mi
ser-gota espera: la caricia del sol la invita a volar y a ser nube, el sentimiento es de ligereza y de libertad.

Luego llega el aire y regreso a la
tierra a alimentar una violeta que suspira en el pecho de un amante.

Llega
el amor y me meto en sus ojos. Regreso al mar otra vez con un sabor salado.
La soledad desaparece. Llevo en mi memoria una travesía creativa...