Creatividad para la vida: notas para un oficio inédito
Héctor Rosales
"El descubrimiento desalentador de nuestros días ha sido que la razón
no conduce automáticamente a la solución de los problemas humanos
y que, en general, influye escasamente en el
sangriento curso de la historia del hombre".
Este oficio de existir me llena de luz. ¿Hacia dónde quiero dirigir mis pensamientos? ¿Debo dejar que el ensueño encuentre su propio fluir? Estoy en un intervalo de armonía dando y recibiendo amor, así nomás, sin barroquismos pero con una gran transparencia dulcificante.
Mi oficio me lleva a registrar el pulso de los tiempos. Quiero evitar la repetición de las ideas cristalizadas. Vivo en México, lo cual define un ser y un estar. ¿Cómo autentificar esta circunstancia vital? ¿Qué postura servirá para entender la caoticidad fluyente de lo que sucede en el mundo?
Para mí sigue viva la Cofradía de las Emociones Interminables que fundamos una madrugada de agosto en Bogotá.
¿Cómo olvidar el cariño de nuestros amigos? ¿El "tintico" y el
"ajiaco", la
catedral de la Sal y Montserrat? ¿Cómo olvidar la cumbia y las rumbeadas?
Esta Cofradía, en su existencia efímera, puede inspirar la construcción de espacios para compartir ensueños
Cronotopos presentáneos de libertad, juego y paz interior.
¿Podemos aspirar colectivamente a ser parte de estas comunidades nacientes?
Tal vez sí, porque entre los amigos verdaderos hay una unión espiritual que
trasciende la
distancia y el tiempo.
Yo soy investigador en la UNAM y arrastro mi cuerpo por salones vacíos, redes
electrónicas y pantallas que me devuelven el sinsentido de este tiempo que ha renunciado
a la esperanza.
Las mañanas transcurren con lentitud e indiferencia.
De vez en cuando irrumpen sombras que demandan mi presencia.
¿Cuál es el sentido de exponer la vida?
Habito por lo pronto en la fractura del tiempo
para decir
que las luciérnagas
ocultan su parpadeo sutil
en el hedor de un tiempo moribundo.
Miro mi piel pálida, casi transparente
y busco el espejo humeante para tocar la niebla
Cada inmersión rompe el espejo de agua
Tomo en mis manos los hilos de la Aurora
Los silencios son agujas que se clavan
en la profundidad de la piel doliente
Celebro la corriente vital que me lleva
a mirar nuevos paisajes
la campánula ofrece su azulcálida morada
la vida se agita en mil lugares
Mis fantasmas
son las sombras que habitan debajo de las piedras, mariposas nocturnas
confundidas por una luz que no es de luna.
Mientras espero la noche me empapo de tu aroma.
Aquí también las lluvias se esparcen por valles y cañadas
dejando su humedad
como huellas de risueños amoríos
entre los aluneceres y las campánulas...
En mi abandono
busco en mi armario de recuerdos
los más dulces
para combinarlos
con natilla y canela
y ponerlos en estas palabras
atigradas por la brisa
para llegar a ti, para tocarte
Te mando un beso envuelto en caramelo.
(Dicen que son buenos para suavizar
nostalgias).