La apropiación de los espacios sociales por el capital financiero
internacional
La Jornada Morelos
ARMANDO M. MIER M.
El panismo sólo ha venido a profundizar el programa neoliberal de reconvertir y
privatizar todo que el priísmo echó a andar a partir de Miguel de la Madrid.
Un ejemplo de ello lo constituye el ayuntamiento panista de Cuernavaca, es éste uno de
los ejemplos más preclaros de cómo un programa de privatizaciones de lo público, lo
social y lo comunitario nos está llevando aceleradamente al deterioro de la vida:
pública, social y comunitaria, en este caso de Cuernavaca:
El deterioro urbano de Cuernavaca es pavoroso, en el Plan Municipal de Desarrollo
2000-2003 nunca se habla del acelerado deterioro de la imagen, de los espacios públicos y
el entorno ambiental, más aún José Raúl en un frenesí por dar permisos de uso del
suelo a diestra y siniestra sin antes haber concluido el Programa de Ordenamiento
Territorial del municipio, ha convertido el centro histórico de la ciudad en un
gigantesco tianguis de ropa de prendas de vestir de ínfima calidad y muy dudosa
procedencia. Dos inmuebles históricos, además de bellísimos, el viejo hotel Palacio y
el edificio aledaño, hoy están convertidos en auténticos mercados de las dichosas
prendas ¡ah, y de discos piratas!
Veamos otros dos casos de deterioro:
1. Si nos damos una vuelta por la avenida Morelos (hasta hace unos 20 años, la principal
de Cuernavaca) encontramos que hasta en un setenta por ciento muchos de los inmuebles:
edificios de apartamentos, casas habitación, predios que fueron accesorias para algún
negocio hasta hace no mucho tiempo, se encuentran perfectamente deteriorados o hasta
abandonados. ¿Acaso el ayuntamiento no puede cuando menos obligar a los dueños de dichos
predios a mantenerlos limpios y sin accesos a maleantes? Pero no es esto lo más grave, el
caso del ex hotel Palacio y el edificio de Morrow y Matamoros, son sintomáticos, el
centro histórico de Cuernavaca es ya (fuera de Catedral, el Palacio de Cortés y el
Jardín Borda) inexistente, los pocos edificios que se pudieran considerar como tales son
ya ocupados ni siquiera por trasnacionales, no Cuernavaca rebasa toda ficción o historias
de edificios
históricos ocupados por McDonald, no en Cuernavaca los ocupan negocios de falluca y
mercancía de dudosa procedencia.
2. El problema de la basura se ha tornado todo un galimatías para el ayuntamiento
capitalino, esos contenedores en realidad, así como son manejados, sólo han significado
un negocio perfecto para alguien, quien explota desde hace unos buenos años la basura
recabada por esta vía. Los camiones que recogen a los famosos contenedores, sólo recaban
basura desechada por un minucioso trabajo de clasificación, efectuado por estos empleados
de alguien.
Los contenedores de basura siempre están desbordantes de porquería, en todos los casos
algunos individuos (empleados de alguien) se encargan de la separación de la basura y
contribuyen más a la contaminación, dado que el
espacio de trabajo, que debería ser estrictamente el contenedor, por la manera en que
clasifican la basura, se convierte en un gran espacio de basura pública.
En lugares tan céntricos como la calle Morrow, donde no hay un contenedor, pero si un
indigente que se ha posesionado de una banca a la que ha atestado de basura de todo tipo.
Cuernavaca es ya con creces la ciudad más sucia del país (y cuidado porque Cuautla le
pisa los talones, Jojutla no anda lejos). Por donde quiera hay basura, en esta época de
lluvias el sistema de drenaje es rebasado por la
cantidad de agua y la ciudad toda huele a mierda. ¿Quién contribuye entonces a que no
vengan los inversionistas? ¿Quién defiende los pocos árboles o quién los tala y
propicia pantaletas de a diez pesos exhibiéndose en
edificios históricos?
Yo me pregunto: ¿Qué Plan de Desarrollo Urbano, o Plan Municipal de Desarrollo ha
ubicado el problema de que en Cuernavaca no existen suficientes parques y espacios
recreativos, o simplemente espacios verdes? ¿Cuáles son las bases planeadoras y
proyectivas que las actuales autoridades toman para tomar esta decisión?
Los ciudadanos de Cuernavaca, de Morelos, hemos perdido el control sobre nuestros espacios
públicos, productivos, culturales, sociales, porque estos ya casi no existen. Antes los
espacios públicos eran todos, hasta el Palacio de Gobierno era un espacio público.
¿Cuántos espacios públicos nos quedan?
Hasta hace unos años en las épocas priístas, estos espacios eran expropiados por la
burocracia, ahora los grandes financieros (los gobiernos panistas) asociados al gran
capital internacionales se están encargando de expropiar y
apropiarse de todos y cada uno de estos espacios públicos, sociales y comunitarios.
La lucha en contra de decisiones unilaterales en torno a la construcción de megatiendas
en Ocotepec, o el predio del Casino de la Selva, la lucha de los cañeros de los dos
ingenios de Morelos, la de los maiceros por la importación de maíz norteamericano, la de
los arroceros y los demás productores agropecuarios, la lucha de los pueblos del oriente
de Morelos en contra la construcción de la carretera Siglo XXI, la lucha de San Salvador
Atenco, la dignísima lucha de los cooperativistas de la Pascual en contra de la Coca
Cola. Todas estas luchas aparentemente desconectadas entre sí forman parte de una
reacción local en contra de la manera autoritaria y torpe como están actuando las
autoridades panistas tanto de Morelos como del país. También, empero, forman parte de
otra reacción más amplia, una reacción mundial, un movimiento mundial en contra de la
manera en cómo se está imponiendo un modelo de globalización por el Banco Mundial, el
Fondo Monetario Internacional, y los gigantes multinacionales
principalmente norteamericanos, pero también japoneses y alemanes.
Hemos insistido que en caso del Casino de la Selva, porque sin quererlo, ni tampoco
prefigurarlo, es un movimiento en contra de un elemento de este modelo de globalización.
La esencia del problema del Casino no está en los murales, como la esencia de la lucha de
los cañeros no es la alta fructosa, o detrás de la lucha de la Pascual no se encuentra
sólo la decisión del ayuntamiento de Cuernavaca en obstruirles las ventas, no lo
esencial, en todos estos casos se trata de la lucha por la apropiación de espacios
sociales, públicos y comunitarios que hasta hace sólo unos pocos años la sociedad y los
pueblos estaban apropiados de ellos y con la globalización paulatinamente son apropiados
(expropiados) por el gran capital.
Un ejemplo de cómo se expropian estos espacios, y como se ha resuelto en otras latitudes.
Hace algunos meses comentamos que en las condiciones de una economía globalizada, está
siendo responsabilidad de los estados, la
protección de ciertas actividades económicas claves para el desarrollo regional, para el
bienestar de la población o simplemente porque se trata de actividades tradicionales que
le dan un toque particular a la localidad, región o el país.
Así se ha procedido en la Europa comunitaria, por ejemplo la región de Andalucía, que
cuenta con estatuto de autonomía en el marco del Reino de España, desde 1985; poco
después de ingresar ese país a la comunidad
europea, emitió una ley que protege con una serie de estímulos económicos y fiscales,
la producción de aceite de oliva, de jamón serrano y de vino riojano, protegiendo estas
actividades de la competencia de Francia, Italia
o Grecia, en esos momentos, con mejores estándares de productividad y rentabilidad que
los andaluces.
En el mismo sentido precedió la región castellana (también con estatuto autónomo) para
con la producción del famoso Brandy Fundador, del queso manchego. Cataluña, la región
más industrializada y globalizada de España
también ha protegido actividades tan premodernas como podrían resultar los mercados
callejeros, llamados mercados de pulgas. En Barcelona está protegidas por la ciudad la
venta callejera (en espacios destinados para
ello) de frutas y legumbres.
En Francia ocurre justamente lo mismo, hace sólo unos años los vitivinicultores
franceses se opusieron a la venta indiscriminada de Coca Cola por la simple y sencilla
razón de ir en contra de la idiosincrasia de los franceses, y claro está porque la venta
de las Fast food estaba desplazando la comida tradicional francesa, normalmente
acompañada por un buen Borgoña o Burdeos.
En nuestra entidad existen actividades económicas (espacios) que son tradicionales, que
dan empleos remunerados a varias familias, estos espacios productivos tradicionales,
están integrados regional o localmente, forman
por sí solos economías de escala. La producción de miel de abeja, piloncillo, hay una
pequeña empresa que envasa un producto denominado ?azúcar-miel?en Cuernavaca, en
Jiutepec y Yautepec, existen pequeños negocios familiares que producen y envasan dulces
típicos, tostadas y frituras, la explotación de minerales no metálicos como el
tezontle, la arena, la grava, son actividades productivas poco atendidas.
El maíz de Morelos es de primerísima calidad, no se diga el arroz. Todos estos productos
y estas actividades tienen que recibir legalmente una protección. Son productos que
identifican al estado, que le dan identidad. Sin embargo esto es lo que no aparece en
ningún plan de desarrollo, ni siquiera se les puede ocurrir a quienes sólo atinan a
promocionar maquiladoras que no llegan, ni llegarán.