Estadísticas culturales en un sistema estadístico desarrollado (Australia y Canadá)

Los últimos datos disponibles indican que en 1995/1996 el gobierno australiano dedicó más de 2.200 millones de dólares estadounidenses a la financiación de instituciones y actividades culturales, mientras que, en el caso del de Canadá, esa cifra ascendió a 4.400 millones de dólares estadounidenses en el periodo 1994/1995. Estas asignaciones significan que el gasto por habitante superó sobradamente los 100 dólares en los dos países. Por tanto, no resulta sorprendente que ambas administraciones hayan intentado recoger estadísticas periódicas y fiables sobre los sectores culturales, con el fin de garantizar que los recursos destinados a estas actividades se utilicen adecuadamente.

Los marcos conceptuales aplicados por los institutos de estadística de Australia y Canadá par la recogida y organización de la información sobre dichos sectores se basan esencialmente en la obra Marco para las Estadísticas Culturales (MEC), publicada por la UNESCO en 1986. El sistema seguido en MEC consiste en listar los sectores de interés y, a continuación, recurriendo a una matriz, destacar las necesidades de datos correspondientes a las diversas fases del proceso de recopilación (es decir, creación, producción, distribución, consumo y conservación). De esta forma, los usuarios finales de la información no tendrán ninguna duda sobre lo que se incluye (y lo que no) en la definición de cultura. Cabe señalar que las nueve categorías establecidas en el MEC son: (1) herencia cultural; (2) material impreso y literatura; (3) música; (4) artes interpretativas; (5) medios sonoros; (6) medios audiovisuales; (7) actividades socioculturales; (8) deportes y juegos; (9) medio ambiente y naturaleza.

En general, los institutos de estadísticas de Australia y Canadá siguen pautas similares para gestionar su actividad. No obstante, existen diferencias significativas en el modo en que recopilan las estadísticas culturales. Desde un principio, Canadá ha dispuesto de los fondos suficientes para iniciar la recopilación de aros por sí misma, mientras que, en Australia, la estrategia ha consistido (por necesidad) en influir en el "sistema", y no en recoger la información de manera independiente. Ambos planteamientos presentan ventajas específicas (obviamente, también inconvenientes), pero los dos son muy similares en el modo en que abordan sus tareas principales para garantizar que actúan con arreglo a un marco estadístico sólido.

Una ventaja del método canadiense es que, en la medida de lo razonable, el Programa de Estadísticas Culturales puede adoptar decisiones importantes respecto a la recogida de datos sin preocuparse necesariamente del modo en que se integran éstos en el sistema estadístico general de Canadá.

Por otra parte, una de las virtudes del sistema australiano es que ofrece oportunidades para influir en las recopilaciones de datos tradicionales en casos en los que, normalmente, éstas carecen de un elemento cultural, Además el hecho de que el National Center for Culture and Recreation Statistics (Centro Nacional para las Estadísticas de Cultura y Ocio) no disponga de su propio programa de recogida de datos le ha obligado a investigar las bases de datos existentes en busca de información relevante.

El programa del Instituto de Estadística de Canadá consta de numerosas encuestas sobre los sectores y las instituciones culturales (por ejemplo, publicación, producción de películas, radio y televisión, grabación de sonido y artes interpretativas), así como un estudio del gasto de las entidades públicas en cultura. Además, encuestas como Time Use ( que incluye un elemento auxiliar para medir la participación cultural) y la encuesta general de la población activa en sectores culturales ayudan a conocer con precisión la situación de los distintos componentes de la estructura cultural. Recientemente, el Programa de Estadísticas Culturales de Canadá ha redoblado sus esfuerzos por perfeccionar el análisis de los datos existentes: la importante publicación bienal Canada’s Culture, Heritage and Identity: A Statistical Perspective, y el boletín trimestral Focus on Culture son prueba de estas iniciativas.

El programa de estadísticas culturales en Australia se define más bien como un intento de colaboración con el sistema estadístico general, encaminado a añadir elementos de interés a los instrumentos de recopilación existentes. Los elementos principales se establecen a escala sectorial, si bien siguen pendientes otras cuestiones más generales como la documentación de las dimensiones del sector cultural, como argumento persuasivo en defensa del mantenimiento de la financiación pública.

Con todo, como ocurre en Canadá, existe un interés específico por la economía de las industrias culturales, es decir, el número de empresas en funcionamiento, el personal empleado, los beneficios , el valor añadido, las fuentes de ingresos más importantes y las principales partidas de gastos y de producción. Se ha efectuado al menos una encuesta sobre las empresas y los organismos públicos asociados a la edición de libros, música, producción, distribución y exhibición cinematográfica y de televisión, bibliotecas, museos, deporte y ocio y artes, y se preveé la realización de otras encuestas al respecto. Además, se han llevado a cabo estudios especiales sobre las actividades de los australianos para determinar el número de los que asisten a diversos acontecimientos culturales (galerías de arte, museos, bibliotecas, artes interpretativas, etc.) y de los que trabajan en actividades relacionadas con la cultura, ya sea como ocupación principal o secundaria o como voluntarios.

Barry Haydon

Estadístico. Director del National Centre for Culture

and Recreation Statistics (NCCRS),

Australian Bureau of Satistics, Adelaida (Australia)