Los bosques del África occidental
Melissa A. Leach
(recuadro 1, cap. 6)
La zona de transición entre el bosque y la sabana se ha venido considerando, desde los primeros tiempos coloniales, como una zona de rápida deforestación. Las "islas" boscosas en un mar de hierba se consideran como meras reliquias de lo que una vez fue una extensa selva natural, el apogeo de la vegetación de las zonas de clima húmedo, progresivamente destruida por la agricultura local y por la quema para caza y pastoreo. Esta supuesta perturbación de la vegetación natural por obra del hombre, ha hecho que los gobiernos y los organismos internacionales adopten políticas y programas de ayuda para restringir, por medio de disposiciones y sanciones legales, las prácticas que se consideren perjudiciales para el medio ambiente, al tiempo que los organismos nacionales se encargaban de la vigilancia de los árboles "naturales" amenazados. Se han seleccionado algunas parcelas de bosque para aplicar otras formas de conservación de tipo comunal, basándose en que se trata de bosques "sagrados", preservados culturalmente de la destrucción secular que ha venido produciéndose a su alrededor.
Pero al menos en los bosques de Guinea, las perspectivas culturales locales contradicen claramente esta visión de "sabanización" progresiva, presentando una lectura opuesta, incluso inversa, del paisaje. Los nativos explican que las parcelas de bosque, lejos de ser reliquias dejadas por la destrucción, han sido creadas por ellos mismos o por sus antepasados en medio de la sabana, ya sea plantando árboles, como resultado de la creación de nuevos asentamientos como fortalezas de guerra (una sugerencia común entre los ancianos), o por un efecto gradual de desarrollo de la vegetación como consecuencia del cultivo, de la acumulación de desperdicios y de la cría de animales domésticos (una idea común especialmente entre las mujeres). Gran parte de las prácticas que contribuyen a la creación y expansión de los bosques son de tipo cotidiano, basadas en el conocimiento ecológico práctico de los nativos y en la idea fundamental de que la tierra mejora con su utilización y laboreo. En la ideología local, los bosques no son "sagrados", incluso aunque se trate de áreas para actividades de iniciación o de veneración ancestral. Muchas actividades agrícolas y prácticas de quema temprana locales han favorecido la expansión de los bosques hacia la sabana durante el último siglo; un cambio que viene confirmado por fuentes históricas, por la comparación de fotografías áreas y por descripciones de archivo. Aún así, los científicos y los administradores han ignorado una y otra vez ésta evidencia, aceptando por el contrario los datos que apoyan su teoría de la deforestación. Esta última es coherente con las teorías científicas al uso y apoya determinados intereses políticos y económicos , y, no en menor parte, los ingresos derivados de la vigilancia de los árboles por parte del gobierno.