Capítulo 18
Medida de la contribución de la cultura al bienestar humano: los indicadores culturales del desarrollo
Terry Mckinley
Economista especializado en desarrollo humano, Programa de las naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Oficina para la Política del Desarrollo, División para el Desarrollo Social y para la Erradicación de la Pobreza, Nueva York (Estados Unidos)
Definiciones
En este apartado vamos a tratar de identificar los indicadores culturales del desarrollo. Para llevar a cabo esta tarea, es preciso de antemano clasificar lo que entendemos por desarrollo. Nuestra definición de cultura es bastante amplia: el modo en que convive, se relaciona y coopera una colectividad, así como la manera en que estas relaciones se justifican a través de un sistema de creencias, de valores y de normas. En esta definición, el término cultura es descriptivo, no normativo.
Por el contrario, el término desarrollo introduce una dimensión normativa. Para nosotros, el término desarrollo designa desarrollo humano. Nuestros indicadores pretenden evaluar el grado de desarrollo humano desde una "perspectiva cultural", es decir, que están particularmente dirigidos hacia el modo en el que la calidad de vida está determinada por la capacidad de los individuos para vivir en comunidad y por los sistemas de valores en los que apoyan sus relaciones.
Estamos tomando, pues, una postura marcadamente ética: no se trata sólo de saber si la cultura permite o no la vida en comunidad, sino que también hay que saber si permite vivir "bien" en comunidad. Nos proponemos encontrar las normas éticas mínimas esenciales y universalmente aceptadas que permiten separar de una manera clara a las culturas que obstaculizan el desarrollo humano de las que lo favorecen. No es una tarea fácil porque no es fácil identificar los indicadores que se corresponden con esas normas.
Partimos de la hipótesis de que el verdadero banco de pruebas de una cultura consiste en determinar si favorece o no el fortalecimiento de las cualidades humanas y si contribuye a ampliar el abanico de las elecciones que se ofrecen a cada individuo. Una evaluación de estas características tendría que incluir varias dimensiones importantes. No se trata de evaluar el "desarrollo cultural" o, dicho de otra manera, no se busca determinar si una cultura está más "desarrollada" que otra. Puesto que admitimos que las culturas son únicas y diversas, sería ilusorio tratar de medirlas con un mismo rasero. Lo que queremos evaluar es su contribución al bienestar humano, el cual posee las suficientes características comunes a todas las culturas para que sea posible comparar la situación entre los diferentes países. Para llevar a cabo una evaluación de esta clase, va a ser necesario centrarnos en varias dimensiones importantes. Proponemos seleccionar tres: la libertad cultural, la creatividad y el diálogo cultural.
Datos disponibles
Las consideraciones expuestas pueden ayudarnos a seleccionar los indicadores más apropiados, aunque previamente tendremos que salvar dos importantes escollos: el diseño de indicadores significativos y la búsqueda de datos. En muchos casos, las variables cuantitativas pueden ser inadecuadas para evaluar las condiciones cualitativas que tratamos de identificar. Además, los datos sobre indicadores sociales con contenido cultural significativo son escasos. Muchos "indicadores culturales" que se recogen en la actualidad están basados en una definición de cultura restringida y, por tanto, son inútilmente "estrechos" para nuestro propósito.
En las páginas siguientes vamos a intentar ofrecer algunos ejemplos de distintos indicadores culturales del desarrollo. Para algunos países ha sido factible aportar datos y establecer algún tipo de clasificación a modo de ejemplo. Pero para muchas dimensiones culturales del desarrollo humano se ha constatado una ausencia total de datos, seguramente porque esas dimensiones no se han considerado importantes. La publicación de este primer Informe Mundial sobre la Cultura y los trabajos que se llevan a cabo actualmente sobre los indicadores pueden generar en el futuro un aumento de esfuerzos que se concreten en nuevas preguntas y nuevos tipos de encuestas.
Indicadores de la libertad cultural
Nuestra primera serie de indicadores culturales del desarrollo humano intenta medir la libertad cultural, en la que se incluyen derechos colectivos, como los de las minorías en materia lingüística, y también derechos individuales, como la libertad de expresión. Generalmente se emplean indicadores cualitativos para elegir esos derechos.
El índice de libertad política que aparece en el Informe Mundial sobre el Desarrollo Humano de 1991 es un ejemplo destacado de indicador compuesto. En nuestro análisis de los indicadores de la libertad cultural usamos como referencia un texto de Meghnad Desai titulado Measuring Political Freedom (1992) que fue escrito para servir de documento de base al Informe Mundial sobre el Desarrollo Humano. En su texto, Desai estructura la noción de libertad en cinco aspectos a los que otorga el mismo peso: (1) la integridad física del individuo o seguridad personal; (2) la autoridad de la ley; (3) la participación política; (4) la libertad de expresión; (5) la igualdad ante la ley.
Método de agregación
Desai propone que un grupo restringido de evaluadores examine las pruebas de la libertad política de cada país, a continuación las sitúen en su contexto histórico y, por último, califiquen la situación de cada nación en una escala de o a 100 aplicable a cada uno de los cinco aspectos. El índice de libertad política de Desai es una media aritmética simple de las calificaciones obtenidas en cada aspecto. Los países se clasifican como sigue: "mucha libertad política" (74-100 puntos), "libertad política aceptable" (50-75 puntos), "libertad política escasa" (25-50) y "libertad política muy escasa" (0-25).
En lugar de sumar las puntuaciones conseguidas en cada uno de los cinco aspectos, se podrían clasificar los países por cada uno y después sumar las clasificaciones en vez de los puntos. Un ejemplo de aplicación reciente de este método de análisis lo vemos en An Inquiry into Well-Being and Deprivation (1993), de Partha Dasgupta; en este artículo Dasgupta combina los indicadores de libertades civiles y políticas con indicadores de desarrollo humano. Este sistema otorga menos peso a los puntos individuales obtenidos, puesto que una misma clasificación es muy probable que corresponda a una amplia gama de puntuaciones.
Se haga la medida de las cinco clasificaciones o de las cinco puntuaciones, los resultados obtenidos pueden servir solamente para colocar a cada país en una categoría dada, por ejemplo "mucha libertad política", "libertad política superior a la media", "libertad política limitada" o "libertad política escasa". Un enfoque de este tipo permite establecer distinciones significativas entre países sin pretender una engañosa precisión como supondría hacer una clasificación completa de todos los países. Aquí proponemos seguir este método para elaborar un índice compuesto de la libertad cultural. Queda por saber lo que conviene incluir en un índice de este tipo.
Contenido del indicador
De los cinco aspectos propuestos por Desai para el índice de libertad política, se recomienda mantener tres para un eventual índice de la libertad cultural: la integridad del individuo, la libertad de expresión y la igualdad ante la ley.
La integridad del individuo concierne a las libertades humanas más básicas y menos controvertidas como son el derecho a no ser sometido a torturas o a un arresto arbitrario. Aunque algunos países discutirían quizás el interés de incluir las elecciones multipartidistas o la independencia del poder judicial, seguramente ninguno reivindicaría el derecho a torturar a sus ciudadanos basándose en sus propios valores culturales.
En lo concerniente a la libertad de expresión, los grupos deberían tener derecho a expresar sus propios valores culturales. Lo que significa que los libros, las obras de teatro, el arte, la prensa, la televisión, la radio y el cine no tengan ningún tipo de censura.
La igualdad ante la ley supone la ausencia de toda discriminación basada en la pertenencia a un grupo definido por sus características tale como la raza, etnia, religión, clase social o sexo. La no discriminación es un derecho fundamental que permite el ejercicio de todos los demás derechos y que reviste una importancia particular para los grupos étnicos o minorías autóctonas.
Un cuarto aspecto, particularmente significativamente para un índice de la libertad cultural, podría estar basado en el derecho a la autodeterminación. Este derecho engloba la libertad de los pueblos a decidir su propio estatuto político y su desarrollo cultural, así como la protección de su lengua, de su religión, de sus tradiciones y de sus costumbres.
Estas cuatro categorías de libertades culturales están mencionadas expresamente en la declaración Universal de los Derechos Humanos (Organización de las Naciones Unidas, 1948), en el Convenio internacional relativo a los derechos económicos , sociales y culturales (ONU, 1966) y en la Declaración sobre los derechos de los individuos pertenecientes a minorías nacionales o étnicas, religiosas y lingüísticas (ONU, 1992).
La integridad del individuo
La no discriminación
La libertad de pensamiento y de expresión
El derecho a la autodeterminación
Indicadores de creatividad
Mientras que un índice de la libertad cultural permite saber si una sociedad respeta las libertades fundamentales de creencias, pensamiento y expresión, además de permitir el ejercicio de todas ellas, un índice de creatividad pone también de manifiesto si la cultura de un pueblo hace alguna contribución a la sociedad estimulando a sus miembros a expresarse de manera creativa e innovadora.
La creatividad puede medirse en función de las posibilidades que una sociedad brinda a sus miembros, como el acceso a los medios de expresión, o también en función de los resultados concretos de la creación, por ejemplo, las obras de teatro, los libros y las obras de arte. Este segundo criterio es preferible porque cuantifica logros, obras hechas, y por tanto evidencia que los individuos de una sociedad han tenido las posibilidades de realizarlas Pero estas medidas no son siempre posibles.
La creatividad se expresa de maneras complejas. Sus productos, sus logros, pueden ser tanto bienes sociales, como bienes individuales. La propia creatividad puede ser tanto colectiva como individual.
Por otra parte, la creatividad puede caracterizar diferentes formas de actividad humana social, política y económica, tanto como la cultural (en un sentido estricto del término)-. Si la cultura se define a menudo y equivocadamente como un sector determinado y autónomo de actividad humana, también la creatividad se identifica habitualmente con la producción artística o intelectual únicamente. De hecho se trata de un fenómeno mucho más amplio que deja su impronta en actividades del mundo de la empresa, de la administración y de la sociedad civil. También está en la base del rápido progreso de las tecnologías que remodela sociedades enteras y modifica las relaciones entre las naciones y los pueblos.
La creatividad generalmente se identifica como una actividad de ocio y no como una forma de trabajo. Los miembros productivos de la sociedad tienen que generar suficientes excedentes para mantener a los artistas, los músicos, los novelistas, los poetas y otros creadores cuyas obras y representaciones distraen a la gente durante su tiempo "libre". La creatividad no se considera normalmente como una característica deseable del trabajo, aunque debiera serlo.
| Tabla 30 | |||
| Ejemplares | Títulos | Clasificación | |
| País | de libros | publicados | media |
| publicados | por | (ejemplares | |
| por 100 | 100 |
y títulos) | |
| Habitantes | Habitantes | ||
| (1991-19949 | (1991-1994) | ||
| 1.-Argentina | 143 |
26 |
1,5 |
| 2.-Malaisia | 88 |
21 |
3,0 |
| 3.-Sri Lanka | 86 |
16 |
4,0 |
| 4.-Uruguay | 62 |
36 |
4,0 |
| 5.-Jordania | 113 |
7 |
5,0 |
| 6.-Brasil | 65 |
13 |
5,5 |
| 7.-Azerbaiayán | 74 |
5 |
7,5 |
| 8.-Cuba | 42 |
9 |
8,0 |
| 9.-Mongolia | 40 |
12 |
8,0 |
| 10.-Armenia | 47 |
6 |
8,5 |
| 11.-Colombia | 31 |
4 |
11,0 |
| 12.-Eritrea | 12 |
3 |
12,5 |
| 13.-Mauricio | 8 |
4 |
12,5 |
| 14.-Uganda | 12 |
2 |
13,5 |
| 15.-Túnez | 1 |
6 |
14,0 |
| 16.-Gambia | 3 |
2 |
15,5 |
| 17.-Malaui | 2 |
3 |
15,5 |
| 18.-Marruecos | 5 |
1 |
16,5 |
| 19.-Trinidad y Tobago | 2 |
2 |
16,5 |
| 20.-Laos | 3 |
1 |
17,0 |
| 21.-Argelia | 2 |
1 |
18,0 |
| 22.-Kenia | 2 |
1 |
18,0 |
| 23.-Madagascar | 2 |
1 |
18,0 |
| 24.-Benin | 1 |
1 |
18,5 |
| 25.-Omán | 1 |
1 |
18,5 |
Para elaborar los indicadores de creatividad se pueden tomar como punto de partida sus manifestaciones en campos de la actividad tradicionalmente considerados como claramente "creativos" la literatura, la música, las artes escénicas, las artes plásticas, la artesanía y el diseño, las películas y el vídeo -. Sin embargo, y siempre que sea posible disponer de los datos, es preciso tratar de completar estos indicadores con otros que reflejen aspectos más amplios de la creatividad en investigación y desarrollo, en los negocios, en la administración y en la sociedad civil.
Si se toma como punto de partida lo que tradicionalmente llamamos "objetos y actividades culturales", es recomendable dar la máxima prioridad a la "producción" de los individuos en las actividades culturales, y la prioridad más baja al "consumo" de objetos culturales y el disfrute pasivo de las actividades culturales. Sin embargo, en la práctica no es tan fácil distinguir entre la participación, la producción o el consumo.
A título de información complementaria, deberíamos conocer la cantidad de personas que se dedican a la "producción" de actividades y objetos culturales. Probablemente sólo una minoría de entre ellas pueda vivir únicamente de su actividad creativa; la importancia relativa de esta minoría puede servir de barómetro de la creatividad de una sociedad dada, pero no es la única medida. Otras muchas personas pueden obtener también ingresos económicos de la producción de bienes culturales, pero sólo como una actividad de tiempo parcial. También hay que incluir a los "aficionados", es decir, personas que se dedican a actividades culturales por gusto o por entretenimiento, más que para obtener ingresos económicos.
Otro problema consiste en que muchos productos culturales se fabrican actualmente en serie. El proceso creativo genera el prototipo, pero no hay creatividad alguna en su reproducción. En consecuencia, será preciso investigar cuál es el volumen de "creaciones", y no solamente el de productos culturales como tales.
Todas estas reflexiones son buena prueba de que la creatividad es difícil de identificar como fenómeno diferente y medible. Muchos de los datos necesarios no existen. Los datos de que disponemos están basados sobre todo en la noción tradicional de cultura como un campo de actividad determinado. Sin embargo, tenemos que apoyar nuestros ejemplos, en esos datos.
Para la mayoría de los datos actualmente disponibles sobre actividades culturales, se podría clasificar la información de la manera siguiente:
Gastos relacionados con actividades y
Productos culturales
El montante de los gastos relacionados con actividades y productos culturales puede ser un punto de partida útil para medir la magnitud del apoyo dado a la actividad creadora. Aunque menos importante que la producción de bienes y servicios culturales, la creatividad no podría desarrollarse sin una demanda o un mercado para sus productos.
Creación de nuevos productos
El proceso de creación hace aparecer nuevos productos, servicios o actividades. La creación se puede medir por la cantidad de artículos producidos o su valor monetario. En cualquier caso, para convertir este dato estadístico en un indicador hay que normalizarlo, cuando menos en función del tamaño de la población de un país. La información más útil sería el número de productos diferentes creados, y no el número total de artículos comercializados o su valor monetario. Por ejemplo, el número de nuevos títulos puede ser una información más valiosa que el número total de ejemplares vendidos o los ingresos obtenidos por su venta.
La tabla 30 presenta las cifras relativas al número total de ejemplares publicados (por 100 habitantes) y el número de títulos publicados (por 100.000 habitantes). Los veinticinco países se ordenan en función de cada estadística y la medida de las clasificaciones aparece en la tercera columna.
La media obtenida por Argentina (1,5) coloca a este país en el puesto más alto de la tabla. También aparecen en los primeros lugares algunos países asiáticos, como Malasia y Sri Lanka, así como Uruguay y Jordania. Los países africanos de la zona subsahariana como Benin, Madagascar y Kenia aparecen en los últimos lugares con la notable excepción de ingresos medios, como Omán y Argelia, también se clasifican en la parte inferior de la tabla.
| Tabla31 | |||
| consumo de Bienes y Servicios Culturales (Álbumes de Música, Pelicula, Papel para usus Culturales) | |||
| País | Clasificación | PIB por | Clasificación |
| media para | Habitante (PPA en | según PIB | |
| los tres | Dólares USA) | menos | |
| indicadores | 1995 |
Clasificación | |
| media para los | |||
| tres indicados | |||
| 1.-Corea del Sur | 1,70 |
11450 |
-0,7 |
| 2.-Malaisia | 2,70 |
9020 |
0,3 |
| 3.-Brasil | 4,70 |
5400 |
4,3 |
| 4.-México | 5,70 |
6400 |
-0,7 |
| 5.-Venezuela | 5,70 |
7900 |
-1,7 |
| 6.-Colombia | 7,00 |
6130 |
-1,0 |
| 7.-Chile | 7,30 |
9520 |
-5,3 |
| 8.-Costa Rica | 7,70 |
5850 |
-0,7 |
| 8.-Guatemala | 8,70 |
3340 |
3,3 |
| 10.-Ecuador | 9,00 |
4220 |
1,0 |
| 11.-India | 9,00 |
1400 |
5,0 |
| 12.-Turquía | 9,00 |
5580 |
-0,7 |
| 13.-Egipto | 11,70 |
3820 |
-0,7 |
| 14.-Zimbabue | 13,30 |
2030 |
-0,3 |
| 15.-Kenia | 14,00 |
1380 |
1,0 |
La tabla 31 clasifica quince países en desarrollo según las ventas unitarias de álbumes musicales por habitante, la asistencia anual al cine por habitante y el peso en kilos por habitante del papel usado en actividades o productos culturales. De este modo se intenta dar una imagen más general del consumo nacional de bienes y servicios culturales. Los quince países se han clasificado independientemente por cada uno de los tres indicadores y a continuación por la medida de las tres clasificaciones. La primera columna ofrece la clasificación combinada, la segunda, el producto interno bruto (PIB) por habitante expresado en paridad de poder de compra (PPA) en dólares USA, y la tercera, la diferencia entre la clasificación de cada país de acuerdo con su PIB y la clasificación media que le corresponde por la compra de álbumes musicales, la asistencia al cine y el consumo de papel en usos culturales.
Entre los quince países comparados, Corea del Sur se coloca en primer lugar, seguida de cerca por Malasia. Dos países del África subsahariana, Kenia y Zimbabue, se clasifican los últimos. No obstante, la situación es diferente cuando se comparan las posiciones en función del PIB con las basadas en el consumo cultural. En los casos de la India y Brasil se constata la mayor diferencia positiva, lo que indica que el consumo de bienes y de servicios culturales en estos países es superior a lo que se esperaría de su nivel de renta. Una situación inversa parece darse en Chile.
| Tabla 32 | ||
| Producción de largometrajes | ||
| País | Número de | PIB por |
| largometrajes | habitante | |
| Producidos | (PPA en Dolares USA) | |
| (1990-1995) | 1995 |
|
| 1.-India | 838 |
1400 |
| 2.-Filipinas | 456 |
2850 |
| 3.-Estados Unidos | 420 |
26980 |
| 4.-Japón | 251 |
22110 |
| 5.-Tailandia | 194 |
7540 |
| 6.-China | 154 |
2920 |
| 7.-Francia | 141 |
21030 |
| 8.-Italia | 96 |
19870 |
| 9.-Brasil | 86 |
5400 |
| 10.-Reino Unido | 78 |
19260 |
La tabla 32 incluye los diez países mayores productores de largometraje. La India se coloca en cabeza con 838 películas, muy por encima de los demás, aunque se trata de un país con renta baja. Otros países en desarrollo como Filipinas, Tailandia y China producen más largometrajes que países industrializados más ricos como Francia, Italia y el Reino Unido.
Número de personas directamente
implicadas en actividades creativas
Como ya hemos indicado anteriormente, también se puede medir la actividad creativa en una sociedad mediante el recuento de las personas que a ella se dedican: a) los que la tienen como profesión: pintores, poetas, actores y músicos; b) los que se dedican a esta actividad a tiempo parcial y sólo para obtener ingresos complementarios y c) el gran número de personas que realizan actividades de ocio, por ejemplo, los fotógrafos, ceramistas y bailarines aficionados.
Como ya hemos mencionado, la actividad creativa es omnipresente en la sociedad. Las sociedades dinámicas que pueden ofrecer a su miembros una calidad elevada de vida son tributarias de un caudal continuo o de actividad creativa. En teoría, habría que elaborar indicadores que reflejasen todo ese amplio abanico de creatividad, aunque las pruebas concretas de actividad creativa, tomada en su sentido más amplio, no son fáciles de descubrir. De todos modos, hay un terreno en el que el valor de la creatividad está claramente reconocido, el de la ciencia y la tecnología. De hecho, hay ya mucha información, por ejemplo, sobre el gasto en investigación y desarrollo o sobre los patentes, que podría utilizarse como indicador complementario de la actividad creativa.
En otros terrenos, como el de la contribución creativa de los individuos al desarrollo de nuevas formas de gobierno y de organización de la sociedad civil, queda mucho por hacer para clarificar conceptos, elaborar indicadores y reunir los datos necesarios.
Indicadores de diálogo cultural
Para convivir en armonía, los individuos tienen necesidad de comunicarse y comprender sus culturas respectivas. La comunicación es la base de la cultura y también el fundamento de los intercambios culturales: facilita el funcionamiento de cualquier sociedad pluriétnica y pluricultural.
La diversidad cultural tiene un valor fundamental, pero en realidad lo más propicio para el desarrollo humano es una floreciente diversidad interactiva, en la que las gentes de diferentes culturas pueden hablar entre sí de sus valores, sus creencias y sus tradiciones en un clima de respeto mutuo y de voluntad de aprender. Es precisa una comunicación construida sobre una base de auténtico diálogo cultural, un esfuerzo concreto por parte de cada individuo para comprender y apreciar la cultura del otro.
En nuestro mundo cambiante, implacablemente empujado por la llamada revolución de la información, los analfabetos y las personas que no tienen acceso a los medios modernos de comunicación están en peligro de quedar marginados. Mientras que esos medios podrían contribuir considerablemente a mantener y reforzar la diversidad cultural, de hecho se utilizan a menudo para uniformizar los valores culturales, las creencias y los modos de vida. Por este motivo es necesario que el concepto de comunicación se enriquezca y pueda englobar una auténtica comunicación cultural, un verdadero diálogo entre individuos procedentes de diferentes horizontes étnicos, religiosos y lingüísticos.
Si la gente es libre de pensar y expresarse como desee, si se les anima a utilizar sus facultades creativas en todas las dimensiones de su vida, si son capaces de comunicarse y aprender los unos de los otros, su calidad de vida será probablemente buena. Estamos hablando de necesidades humanas esenciales tan importantes como la necesidad de alimento, vestido y techo, aunque sean menos "físicas" o "materiales".
La libertad, la creatividad y la comunicación son fines en sí mismas. La comunicación es un fin en sí porque enriquece la calidad de la vida humana incrementando nuestras capacidades. El diálogo cultural aporta un valor añadido al desarrollar la capacidad del individuo para vivir en comunidad, en el sentido de que ayuda al mutuo enriquecimiento derivado del contacto con la cultura del otro.
La comunicación entre la gente se establece en función de la capacidad individual (alfabetización, conocimientos generales y/o informáticos) o de los medios que la facilitan (prensa, radio, teléfono). Al elegir indicadores del diálogo cultural, conviene subrayar la importancia de las capacidades individuales. Desde este punto de vista, la alfabetización básica de los adultos es un indicador significativo. De hecho, esta variable refleja un resultado y no una aportación, una facultad humana (o si se prefiere una adquisición y no un medio de adquirir una capacidad).
La alfabetización de adultos es una variable de estado que corresponde al resultado de una actividad realizada durante un cierto número de años. Sería útil completar este indicador, que afecta a toda la población adulta, con las cifras que reflejen esfuerzos más recientes en el terreno de la educación; por ejemplo, la tasa de alfabetización en el grupo de 15 a 19 años.
También sería muy útil disponer de datos sobre la alfabetización de adultos por nacionalidad, etnia o grupo autóctono en un estado- nación. Pero es muy raro disponer de estos datos. En el futuro sería conveniente incluir sistemáticamente en las encuestas nacionales preguntas que permitieran recoger ese tipo de información.
Alfabetización y nivel de instrucción
Se pueden crear una serie de indicadores para evaluar la capacidad de los individuos para comunicarse y aprender unos de otros. En una serie así se puede dar el mismo peso específico a tres indicadores: la alfabetización de adultos ( para toda la población adulta en su conjunto), la alfabetización del grupo de 15 a 19 años y el número medio de años de escolaridad. Esta última cifra tiene el inconveniente de que sólo indica el nivel de instrucción de las personas mayores de 25 años. Una fórmula alternativa para obtener la misma información nos la daría el número esperado de años de escolaridad, es decir, el número medio de los años de escolarización que debe cursar un niño, calculado sobre la suma de las tasas brutas actuales de inscripción por edad en las enseñanzas primaria, secundaria y superior. Cualquiera que sea la fórmula utilizada, este tipo de indicadores tiene la ventaja de que ofrece todo el abanico de niveles de instrucción de la población. La hipótesis de partida es que cuanto más instruida sea la gente, más completa y rica es su comunicación.
Los medios de comunicación.
Una segunda serie de indicadores puede suministrar información sobre los medios de comunicación más importantes disponibles en el seno de una sociedad y sobre el acceso de los individuos a esos medios. Desde esta perspectiva, una cifra significativa es la de la tirada de periódicos por cada 100.000 personas. Esta variable puede indicar el grado efectivo de alfabetización funcional de una población concreta. Una capacidad tal como la posibilidad de leer disminuye rápidamente si no se utiliza. Los periódicos siguen siendo un medio de comunicación importante en la mayor parte de los países, aunque, en los países industrializados, otros medios, como la televisión, ocupen el primer lugar y otros nuevos medios, como Internet, ganen rápidamente terreno.
En consecuencia, hay que completar las cifras relativas a las tiradas de los periódicos con las que nos den las estadísticas sobre otros medios de comunicación, como el número de receptores de televisión, de radio o las líneas telefónicas por cada 1.000 habitantes. Igualmente sería útil conocer el número de oficinas de correos por cada 1000.000 habitantes o de cartas enviadas por persona. También existe información relativamente nueva recogida en numerosos países sobre el número de ordenadores y aparatos de fax por cada 10.000 personas, y el número de abonados a servicios de telefonía móvil o el de usuarios de Internet, todos ellos por cada 10.000 habitantes.
Algunos de estos medios de comunicación continúan siendo objetos de lujo, utilizados esencialmente por individuos de renta alta y concentrados en países relativamente ricos. Cuanto más alto es el PIB por habitante de un país, más extendido está el uso de estos objetos. Si se requieren llevar a cabo comparaciones válidas entre países, sería aconsejable normalizar algunos de estos indicadores en relación con el PIB por habitante.
Por otra parte, las estadísticas brutas por habitante, como el número de líneas telefónicas por cada 1.000 personas, no ofrecen realmente información sobre el acceso de la población a este medio de comunicación. Sería preferible disponer de cifras que den, por ejemplo, la proporción de la población que tiene teléfono, pero para eso habría que incluir preguntas expresamente formuladas con este fin en las encuestas familiares. Además, los indicadores relativos a los medios de comunicación mencionados previamente no informan necesariamente sobre la calidad de la información intercambiada. En muchos países, por ejemplo, la propiedad de los grandes medios de comunicación está muy concentrada. Todas estas reservas deben tenerse en cuenta cuando se comparan países en base a estos indicadores.
| Tabla 33 | ||||
| Nivel de Instrucción | ||||
| País | Puntuación global | Tasa de alfabetización | Tasa de alfabetización | Número medios de años |
| de adultos (%) | de jovenes (15-19 años) | de escolariadad (+25 años) | ||
| (1990-1995) | 1995 |
1995 |
1992 |
|
| 1.-Sri Lanka | 0,803 |
90 |
93 |
7,2 |
| 2.-Vietnam | 0,794 |
94 |
97 |
4,9 |
| 3.-China | 0,733 |
82 |
96 |
5,0 |
| 4.-Indonesia | 0,733 |
84 |
98 |
4,1 |
| 5.-Bolivia | 0,719 |
83 |
95 |
4,0 |
| 6.-Brasil | 0,707 |
83 |
90 |
4,0 |
| 7.-Kenia | 0,661 |
78 |
93 |
2,3 |
| 8.-El Salvador | 0,640 |
71 |
86 |
4,2 |
| 9.-Irán | 0,640 |
69 |
92 |
3,9 |
| 10.-Túnez | 0,593 |
67 |
89 |
2,1 |
| 11.-Egipto | 0,505 |
56 |
70 |
3,0 |
| 12.-Togo | 0,467 |
52 |
72 |
1,6 |
| 13.-India | 0,460 |
52 |
64 |
2,4 |
| 14.-Marruecos | 0,415 |
44 |
58 |
3,0 |
| 15.-Sudán | 0,411 |
46 |
67 |
0,8 |
| 16.-Costa de Marfil | 0,379 |
40 |
59 |
1,9 |
| 17.-Bangladesh | 0,333 |
38 |
44 |
2,0 |
| 18.-Etiopía | 0,331 |
36 |
53 |
1,1 |
| 19.-Mauritanía | 0,327 |
38 |
52 |
0,4 |
| 20.-Nepal | 0,273 |
28 |
39 |
2,1 |
Diversidad y diálogo
En teoría sería precisa una tercera serie de indicadores que vaya más allá de la capacidad de la población para comunicarse y de los medios a su disposición para conseguirlo, y que esté orientada hacia las cuestiones relativas a la diversidad y a la interacción culturales. Por ejemplo, sería bastante útil saber si los individuos conocen tan bien su lengua materna como la lengua oficial nacional (en el caso de que fueran diferentes). Además, convendría saber si la gente conoce alguna "lingua franca" como el francés o el inglés, con fines de comunicación internacional.
Con el fin de conseguir esa tercera serie de indicadores, se podrían evaluar los países en función de los conocimientos lingüísticos de su población. Se parte de la hipótesis de que si la gente aprende un idioma, llegaría a comunicarse mejor y estaría más inclinada a respetar la cultura correspondiente. En las estadísticas canadienses, por ejemplo, encontramos información sobre los conocimientos que poseen los ciudadanos de los dos idiomas oficiales, inglés y francés, sobre su lengua materna y sobre la que usan en casa. Aproximadamente dos tercios de la población de Canadá habla sólo inglés; poco más del 15% habla sólo francés; y cerca del 16% puede mantener una conversación en cualquiera de los dos idiomas. Mientras que el inglés es la lengua materna del 61% de los canadienses, hay un 69% que lo habla en casa; la diferencia está esencialmente en aquellos cuya lengua materna no es el francés.
Si hubiera datos disponibles, un indicador de esta serie podría ofrecer información sobre tiradas de periódicos en diferentes idiomas. Otro nuevo y distinto enfoque sería el volumen de traducciones hechas en un país. Esta tercera serie de indicadores daría importancia no a la diversidad en sí misma, sino a la diversidad interactiva: por ejemplo, las políticas de pluralismo cultural ¿se ponen en práctica para beneficio de todos los que viven en el país, ya se trate de grupos étnicos mayoritarios o minoritarios?
Se dispone de muy poca información relativa a los indicadores susceptibles de reflejar las aptitudes lingüísticas de una población y el grado de pluralismo cultural interactivo en una sociedad. En la mayor parte de los países, habría que elaborar nuevas encuestas o al menos prever nuevas preguntas dentro de las encuestas que ya se han llevado a cabo- que sirvan para recoger ese tipo de información. Para las dos primeras series de indicadores, por una parte la alfabetización y el nivel de instrucción y por otra los medios de comunicación, se puede disponer de información mucho más fácilmente.
La tabla 33 ofrece datos sobre los niveles de instrucción y la tabla 34 sobre los medios de comunicación. En la primera, se dan tres indicadores para los veinte países incluidos: la tasa de alfabetización de adultos, la tasa de alfabetización de jóvenes (15-19 años) y el número medio de años de escolaridad.
El índice del nivel de instrucción se ha compuesto con la ponderación siguiente: 50% para la alfabetización de adultos, 25% para la alfabetización de jóvenes y el otro 25% para el número medio de años de escolaridad. En lo que concierne a las dos tasas de alfabetización, el valor máximo es del 100% y el valor mínimo del 0%; para el número medio de años de escolaridad, el valor máximo es de 15 años y el valor mínimo de 0.
De acuerdo con este índice, Sri Lanka figura en cabeza de los veinte países con una puntuación de 0,803, seguido muy de cerca por Vietnam (0,794). China e Indonesia se colocan igualmente entre los primeros clasificados, seguidos por Bolivia y Brasil. Nepal se sitúa el último con una puntuación de 0,273. Tres países reciben una puntuación entre 0,30 y 0,35: Mauritania (0,327), Etiopía (0,331) y Bangladesh (0,333).
La clasificación de los veinticinco países de la tabla 34 (medios de comunicación) se basa en la media de las clasificaciones de cada país en lo relativo a la tirada de periódicos por cada 1.000 personas, las líneas de teléfono principales por cada 1.000 personas, el número de receptores de televisión por cada 1.000 personas y el número de ordenadores personales por cada 10.000 personas. La cifra de la primera columna es la medida aritmética de las cuatro clasificaciones. La segunda ofrece el PIB real por habitante expresado en paridad del poder de compra en dólares USA y la tercera, la diferencia entre la clasificación de cada país en función de su PIB real por habitante y en función de sus medios de comunicación. Una diferencia positiva indica que un país se clasifica mejor por sus medios de comunicación que por su nivel de renta.
Respecto a la clasificación global para los cuatro medios de comunicación, Corea del Sur se sitúa en cabeza de los veinticinco países con una clasificación media de 1,75. Muy cerca se colocan la República Checa y Hungría. En la última posición está Uganda con una clasificación media de 24,75. Senegal, Zimbabue y Pakistán se sitúan igualmente por debajo de 20.
Entre los países que obtienen mejor resultado desde el punto de vista de sus medios de comunicación que respecto a sus niveles de renta, Hungría y Polonia están los primeros (+5,75), seguidas de Mongolia (+3,75). Arabia Saudí, Portugal y Tailandia se clasifican relativamente mal.
| Tabla 34 | |||
| Medios de comunicación (periódicos, Líneas teléfonicas, televisores y ordenadores) | |||
| País | Puntuación global | PIB por | Clasificación |
| Clasificación | habitante | según PIB | |
| combinada | (PPA en | menos | |
| para los cuatro | Dólares | Clasificación | |
| medios de | USA) | Combinada | |
| comunicación | 1995 |
||
| 1.Corea del Sur | 1,75 |
11450 |
1,25 |
| 2.-Republica Checa | 2,50 |
9770 |
1,50 |
| 3.-Hungría | 4,25 |
6410 |
5,75 |
| 4.-Grecia | 5,25 |
11710 |
-3,25 |
| 5.-Portugal | 6,50 |
12670 |
-5,50 |
| 6.-Trinidad-Tobago | 6,75 |
8160 |
1,25 |
| 7.-Polonia | 7,25 |
5400 |
5,75 |
| 8.-Malaisia | 7,75 |
9020 |
-0,75 |
| 9.-Chile | 8,50 |
9480 |
-3,50 |
| 10.-Turquía | 9,50 |
5580 |
2,50 |
| 11.-Arabia Saudí | 10,50 |
9480 |
-4,50 |
| 12.-Colombia | 13,25 |
6130 |
-2,25 |
| 13.-Tailandia | 13,25 |
7540 |
-4,50 |
| 14.-Suráfrica | 13,75 |
5030 |
1,25 |
| 15.-Ecuador | 14,75 |
4220 |
1,25 |
| 16.-Argelia | 16,50 |
5300 |
-2,50 |
| 17.-Filípinas | 16,50 |
2850 |
2,50 |
| 18.-China | 17,25 |
2920 |
0,75 |
| 19.-Mongolia | 18,25 |
1950 |
3,75 |
| 20.-Nigeria | 20,25 |
1220 |
4,75 |
| 21.-Sri Lanka | 20,75 |
3250 |
-3,75 |
| 22.-Senegal | 21,25 |
1780 |
1,75 |
| 23.-Zimbawe | 21,25 |
2030 |
-0,25 |
| 24.-Pakistán | 21,25 |
2230 |
-1,75 |
| 25.-Uganda | 24,75 |
1470 |
-0,75 |
Bibliografía
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(Documento preparado para el taller sobre los indicadores culturales del desarrollo,
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