Globalización
Vemos la globalización como un proceso en el que las ideas y los comportamientos se propagan a grane escala: mundial, o al menos abarcando grandes áreas geográficas. En debates sobre el tema, la globalización se ve principalmente desde un punto de vista cultural o económico. Concentraremos nuestros esfuerzos aquí en la dimensión cultural del proceso. La globalización en el sentido económico se ve frecuentemente como la extensión de los esfuerzos económicos y las actividades empresariales de los países industrializados a otras partes del mundo. Es necesario destacar enormemente el inmenso impacto social de este proceso. Nuestras intenciones al escribir este informe, sin embargo, están dirigidas principalmente a la dimensión cultural. La influencia de los viajes, las migraciones y los medios de comunicación intensifican la comunicación entre las distintas partes del mundo. Suponemos que cuanto más densas sean las comunicaciones internacionales, más ideas y creencias adoptará un país dado de otras culturas o, expresado de otro modo, se incrementará el proceso de transmisión cultural.
Este punto de vista casi no puede llamarse original, pero aporta un punto de partida comprensible para posteriores consideraciones. El proceso de la transmisión cultural se lleva a cabo desde hace un tiempo. En su famosa obra Masculino y femenino (traducción de Rosalía Pereda, Madrid, Minerva, 1994, 280 págs) Margaret Mead (1950) predecía que los antropólogos encontrarían pronto dificultades a la hora de estudiar estilos de vida no occidentales. Puesto que la transmisión ha estado funcionando durante mucho tiempo, al menos la mayoría de las consecuencias generales de este "movimiento cultural" debería ser ya claramente visible en el mundo actual.
La homogeneidad cultural es una de las consecuencias obvias, pero no es la única concebible. La diversidad cultural podría ser también un resultado de la transmisión. En varias partes del mundo se están adoptando nuevos modos de vida y de pensamiento con relativa facilidad. En otras áreas, tal adopción encuentra ciertos obstáculos, tales como un tradicionalismo exagerado o la ausencia de los medios técnicos necesarios para absorber con éxito "nuevos" elementos de cultura. En algunos casos, el orgullo nacional o el orgullo por el patrimonio cultural local fomentan el rechazo de los elementos culturales "extranjeros". Este factor "subcultural" puede definirse, de forma general, como la idea de que es indispensable conservar una identidad cultural tradicional u original en un mundo que parece evolucionar hacia la unidad cultural.